¿Cómo afecta el resfriado a cada miembro de la familia?

El resfriado común (o catarro común) es una infección viral muy frecuente del tracto respiratorio superior, de manifestación brusca, que evoluciona con inflamación de la mucosa nasal y faríngea. Los virus causantes son muy variados aunque unos predominan sobre los otros. Afecta a todos los sectores de la población, pero con mayor frecuencia a niños, pero se debe tener en cuenta que la inmunidad sólo dura 2 meses y sólo protege el organismo humano frente al mismo tipo de germen.

Los adultos presentan un resfriado común una media de dos veces al año y los niños una media ligeramente superior al doble. Si tenemos en cuenta la incidencia según el sexo, en los adolescentes la tasa de infección es mayor en los varones que en las hembras y entre los adultos sucede al revés.

El ser humano es el único reservorio de esta infección, sobre todo los niños, por no poseer inmunidad frente a los distintos tipos de virus que lo provocan. Entre el sector de población infantil, se facilita el contagio, ya que al encontrarse en edad escolar, permanecen en grupos muchas horas. De este modo, la infección se introduce en las familias y afecta a la población adulta.

Se puede presentar en forma de pequeños brotes localizados o como grandes epidemias. En cuanto a su incidencia estacional, depende del tipo de virus que lo produzca. En invierno es más frecuente que se produzca el resfriado por coronavirus y en otoño y primavera por rinovirus.

Se aprecia una falta de rendimiento en la actividad diaria de los afectados, tanto en la fase de incubación como en la fase clínica de la enfermedad.

Es una enfermedad que, a pesar de tener un cuadro clínico banal, no presentar complicaciones y remitir de forma espontánea al cabo de unos 5-7 días, es una importante causa de absentismo escolar y laboral al ser un padecimiento molesto. Este hecho conlleva grandes consecuencias económicas y sociales.

Su elevada incidencia se debe a diversos factores: al gran número de virus responsables, a su fácil contagiosidad, a la existencia de reinfecciones por un mismo serotipo (se debilita la inmunidad homóloga) y a la escasa protección que proporciona la inmunidad de un serotipo frente a otro (poco papel de la inmunidad heteróloga).