¿Cómo nos afecta el invierno?

El ser humano, en cambio, es mucho más complejo y, con el descenso de la radiación solar
y las horas de luz, su salud mental se ve resentida. Es el llamado “trastorno afectivo
estacional” y a él se le atribuyen sentimientos de depresión, de aislamiento social, pues
tendemos a quedarnos más tiempo en casa; y de somnolencia repetida, al haber menos
luz solar y oscurecer antes, dormimos más. Por no mencionar la falta de vitamina D que se
produce en nuestro cuerpo, la cual es tan importante para la salud ósea, cardiovascular y
el sistema inmunitario.


El frío, además y aunque suene curioso, nos hace orinar más veces al día. Diversos
expertos sostienen que al bajar la temperatura ambiental y, por consiguiente, la
sudoración de nuestro cuerpo, éste reacciona y elimina los líquidos excedentes por medio
de la producción de orina. En el ámbito más íntimo, por el contrario, se experimenta
un menor deseo sexual, ya que la producción de hormonas de la testosterona disminuye
durante los meses del invierno, pese a que -paradójicamente- es en esta época del año
cuando más embarazos se conciben.